Alhema Garraluna es una elfa de sangre cazadora y miembro de Lobos de la Luna Roja.

Aspecto físico[editar | editar código]

Alhema nunca destacó por tener un físico voluptuoso o una delantera turgente: era una muchacha de estatura normal y de constitución más bien tirando a delgada y fibrosa. Su tez es morena, de un dorado producido por las largas horas al sol en sus estadías en los cañones de Sierra Espolón. Su cabello es rojo, rojo flamígero como el de las hogueras con destellos naranjas y amarillos. Lo lleva suelto porque es tan indomable como el fuego, resultando en tener una alborotada y larga melena que lleva siempre llena de trenzas, plumas pardas, hojas y flores propias de la flora de Espolón.

Sus ojos son anaranjados, a pesar de que apenas puede apreciarse por la contaminación vil propia de los sin'dorei y su esclerótica (la parte blanca de los ojos) es negra.

Ataviada siempre con ropa parduzca y evitando llevar encima toda prenda o armadura que pueda impedir su movimiento, se mueve entre los árboles con la destreza de quien no ha salido jamás de la naturaleza, siempre acompañada por sus hermanos de batalla, sus animales.

La poca ropa deja en evidencia los numerosos tatuajes que cubren su cuerpo: lunas crecientes con las astas hacia abajo que adornan sus hombros, dorso de sus manos, frente, muslos y ombligo. Llaman especialmente la atención los dos surcos de piel quemada que parten de sus ojos, bajando por sus mejillas hasta la mandíbula

Personalidad[editar | editar código]

Lo que define a Alhema es precisamente su profesión: cazadora. Es una depredadora nata: es invasiva, apremiante, flamígera, impaciente. Incluso su sinceridad llega a ser abrumadora llegando a ser irreverente y a veces maleducada. Sin embargo, si bien posee el afán destructor del fuego, también es acogedora y maternal cuando la situación lo requiere. Cálida con quien lo merece. Y generalmente quien lo merece no suelen ser criaturas que caminen a dos patas.

Su carácter puede variar de la violencia y brutalidad de un incendio, la sinuosidad y la pasión de una hoguera o el candor y calidez de una vela sin previo aviso y en muy poco tiempo.

Ocupación[editar | editar código]

Madre -por imposición- y vigilante de Sierra Espolón por voluntad propia. No rinde cuentas ante nadie, pero vive asegurándose de que su tierra está tranquila. Por las noches se dedica a temas menos nobles y mucho más destructivos. Y a ratos libres a estudiar las plantas... en concreto sus efectos afrodisíacos.

Familia[editar | editar código]

Sus padres biológicos están vivos: Galaor y Eanath; un guerrero y una sacerdotisa de Lunargenta respectivamente. Por circunstancias ajenas a ella, dejó de ver a su madre hace algún tiempo -coincidiendo con haber conocido a Karnak- pero sí que ha seguido manteniendo contacto con su padre.

Considera parte de ella misma a toda su manada: si bien no comparten lazos de sangre el vínculo que existe entre toda la manada trasciende más allá de las barreras físicas.

Por otro lado, está la "otra" familia de Alhema, la que ha ido forjando a lo largo de su vida en la naturaleza: los animales que la han adoptado como una de los suyos y junto a los que patrulla, vive y pelea. Ella los llama hermanos, ellos a ella también la tratan como si lo fuera.

Trasfondo[editar | editar código]

En construcción.

Estado actual[editar | editar código]

Alhema lleva tiempo sin pasarse por ningún paraje conocido, y su manada hace tiempo que la dio por muerta.

Galería[editar | editar código]

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